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© Rosaura Pozos
FRANÇOIS













François ha vivido en varias partes del mundo y ahora vive a las afueras de Martel, donde le prestaron un terreno a cambio de cuidarlo, y en el que construyó con barro su casa y lo que sueña será un teatrino para dar funciones, pues le gusta el teatro.
Él, no tiene nada, me dijeron sus amigos, que me llevaron a conocerlo. Dos ojos azules y una lágrima pintados en la casa de ellos fueron la entrada a un personaje que ante mis ojos parecía un duendecillo mostrando el espacio que habita. Fracoise trabaja va a esa casa a trabajar de vez en cuando y un día pintó esa lágrima cual mensaje de un interior que, a través de estas fotos, apenas adivino y sin embargo se hace presente.
Martel, Francia, 2012
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